Togo

República Dominicana es un país caribeño que ocupa las dos terceras partes de la isla La Española, territorio que comparte con Haití. Tiene una extensión de, aproximadamente, 48.000 km2 y casi 10 millones de habitantes.

A nivel jurídico-político, la forma constitucional del Estado es la de República Presidencialista. El país se constituye como una democracia que, aunque consolidada, presenta grandes debilidades en cuanto a gobernabilidad e institucionalidad. De hecho, el fuerte clientelismo político y la corrupción que imperan en el escenario político y social han sido denunciadas por organizaciones internacionales como Transparency International o entidades de la sociedad civil dominicana.

República Dominicana tiene una renta per cápita de 5.195 dólares; no en vano es la nación latinoamericana con una mayor tasa de crecimiento en los últimos 50 años. Sin embargo, no se ha visto reflejado en un desarrollo humano equivalente para la población, ostentando el puesto número 98 de la clasificación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Una de las causas de ese bajo desarrollo humano es la desigualdad en el reparto de la riqueza: el índice de desigualdad medido por el coeficiente de Gini es del 0,484, valor que indica la existencia de un alto grado de inequidad. Según datos de la Oficina Nacional Estadística de la República Dominicana, el 40,9 % de la población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza y si bien en los últimos años el país ha logrado algunas mejoras en los indicadores de educación, nutrición y salud, éstos siguen estando por debajo del nivel que corresponde al ingreso del país.

El acceso a servicios básicos de calidad continúa siendo deficiente. Un hogar promedio dominicano conectado a la red de energía eléctrica y de agua por tubería recibe diez veces menos electricidad al año que un hogar latinoamericano típico y a lo sumo, el equivalente a tres días del servicio de agua a la semana. Esto resulta un círculo vicioso de baja calidad y falta de pago por los servicios básicos. Los bajos ingresos son en gran parte el resultado de la baja productividad laboral, la cual tiene relación con el número de niños y jóvenes que abandonan la escuela prematuramente antes de acumular un nivel mínimo de conocimientos y habilidades laborales. Uno de cada tres jóvenes entre 18 y 25 años no completa la escuela primaria y un tercio de los que terminan, no acaban la secundaria. Un niño dominicano pobre, aún si logra terminar el bachillerato, habrá tenido que permanecer en la escuela 3 años y medio más de lo necesario.

Costa de Marfil

Situado en el Golfo de Guinea, Costa de Marfil es uno de los países costeros de la zona oeste y central de África. A partir de la independencia en 1960 el país ha mantenido un crecimiento anual medio cercano al 10%, llegando a ser el primer productor mundial de cacao y el principal exportador de piña y aceite de palma. Unos años de bonanza que acaban en 1980 ante la caída de los precios internacionales de esas materias, lo que provoca una grave crisis económica de la que el país no vuelve a recuperarse. En 1999 sufre un golpe de estado y en 2002 el país entra en una guerra civil que provoca la división en dos zonas: el norte y el sur.

El largo proceso de pacificación que se está llevando a cabo se ha visto ensombrecido por momentos de fuerte tensión y enfrentamientos bélicos, sufriendo constantes bloqueos por parte del Gobierno, los grupos rebeldes y por el estallido del conflicto armado entre las dos partes. Estos conflictos bélicos han provocado más de un millón de desplazados y una crisis económica, sanitaria y educativa generalizada en todo el país, especialmente en la zona Norte rebelde.

Además, la depreciación internacional del algodón causada por varios factores (como las subvenciones al cultivo del algodón en EEUU y Europa, el incremento de productividad derivado del empleo de variedades transgénicas, la mecanización del cultivo y el desplazamiento del algodón por las fibras sintéticas) ha ocasionado una fuerte crisis en el sector rural del país, en especial en la Subprefectura de Dianra. Igualmente han sufrido una fuerte depreciación el anacardo, otro de los cultivos tradicionales en esta zona. or otra parte, las prácticas de “dumping” de EEUU y Europa en la producción y comercialización del maíz, dificultan trabajar con este cultivo de forma rentable.

Finalmente, cabe destacar que la política del Gobierno ha potenciado la xenofobia y tribalización del país por su discurso contra los extranjeros denominados “burkinabes”, y ha reforzado las creencias xenófobas existentes según las cuales el grupo étnico de los Senofú es inferior a los Peuls y los Malinké, siendo estos agricultores muy poco escolarizados y muy vinculados a tradiciones ancestrales de su tribu.

República Dominicana

República Dominicana es un país caribeño que ocupa las dos terceras partes de la isla La Española, territorio que comparte con Haití. Tiene una extensión de, aproximadamente, 48.000 km2 y casi 10 millones de habitantes.

A nivel jurídico-político, la forma constitucional del Estado es la de República Presidencialista. El país se constituye como una democracia que, aunque consolidada, presenta grandes debilidades en cuanto a gobernabilidad e institucionalidad. De hecho, el fuerte clientelismo político y la corrupción que imperan en el escenario político y social han sido denunciadas por organizaciones internacionales como Transparency International o entidades de la sociedad civil dominicana.

República Dominicana tiene una renta per cápita de 5.195 dólares; no en vano es la nación latinoamericana con una mayor tasa de crecimiento en los últimos 50 años. Sin embargo, no se ha visto reflejado en un desarrollo humano equivalente para la población, ostentando el puesto número 98 de la clasificación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Una de las causas de ese bajo desarrollo humano es la desigualdad en el reparto de la riqueza: el índice de desigualdad medido por el coeficiente de Gini es del 0,484, valor que indica la existencia de un alto grado de inequidad. Según datos de la Oficina Nacional Estadística de la República Dominicana, el 40,9 % de la población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza y si bien en los últimos años el país ha logrado algunas mejoras en los indicadores de educación, nutrición y salud, éstos siguen estando por debajo del nivel que corresponde al ingreso del país.

El acceso a servicios básicos de calidad continúa siendo deficiente. Un hogar promedio dominicano conectado a la red de energía eléctrica y de agua por tubería recibe diez veces menos electricidad al año que un hogar latinoamericano típico y a lo sumo, el equivalente a tres días del servicio de agua a la semana. Esto resulta un círculo vicioso de baja calidad y falta de pago por los servicios básicos. Los bajos ingresos son en gran parte el resultado de la baja productividad laboral, la cual tiene relación con el número de niños y jóvenes que abandonan la escuela prematuramente antes de acumular un nivel mínimo de conocimientos y habilidades laborales. Uno de cada tres jóvenes entre 18 y 25 años no completa la escuela primaria y un tercio de los que terminan, no acaban la secundaria. Un niño dominicano pobre, aún si logra terminar el bachillerato, habrá tenido que permanecer en la escuela 3 años y medio más de lo necesario.

Ecuador

Ecuador esta situado en la parte noroeste de América del Sur. Limita al norte con Colombia, al sur y este con Perú, y al oeste con el Océano Pacífico. Tiene una extensión de 283.561 km2 y una población de casi 15 millones de habitantes. Se caracteriza por su gran diversidad geográfica, económica, étnica y cultural, que, a grandes rasgos, corresponde con las cuatro regiones que lo conforman: la costa, la sierra, la Amazonía y las islas Galápagos. Destaca por ser el país con mayor concentración de ríos por kilómetro cuadrado en el mundo.

Su economía ha crecido con una tasa promedio asombrosa del 2,8%, que ha conllevado la entrada en el grupo de países considerados de IDH alto (Índice de Desarrollo Humano). Este crecimiento se debe principalmente a la extracción del petróleo que representa el 40% de las exportaciones, y en segundo lugar se encuentra el sector agrícola. Ecuador destaca en el envío al extranjero de grandes cantidades de banana, flores cortadas, y el octavo productor mundial de cacao. Además, también es significativa su producción de camarón, caña de azúcar, arroz, algodón, maíz y café. Sin embargo, la producción industrial sigue siendo escasa y se concentra en Quito, Guayaquil y Cuenca, y está dirigida principalmente al mercado interno.

A pesar del crecimiento económico registrado, la tasa de pobreza en el país sigue aumentando, pasando de 3,9 a 8,4 millones entre 1998 y 2008. Hoy en día más del 70% de la población del país es pobre. El 10% de la población más rica posee el 42,5% de la renta, mientras que el 10% de la población más pobre solamente cuenta con el 0,6% de la renta. En las zonas rurales donde vive el 40% de la población se calcula que el 60% vive en condiciones de pobreza, con escaso o prácticamente ningún acceso a la tierra. Según el mapa de la pobreza realizado por el Inec en el año 2010, las provincias/regiones con mayor pobreza por necesidades básicas insatisfechas son Bolívar con 73,6%, Los Ríos 71,7% y toda la Amazonía con 71%.

El crecimiento económico vivido en el país con la extracción y explotación de los minerales fósiles, más que en la creación de un desarrollo socio-económico endógeno, ha tenido distintas consecuencias sociales relacionadas con el aumento de la pobreza especialmente en el sector rural. De este modo, se ha producido un aumento de las familias que no tienen acceso a los servicios básicos, escasos niveles de formación y altos índices de abandono escolar.

Finalmente, cabe destacar que el incremento de la migración hacia las grandes ciudades y al exterior es otra consecuencia del crecimiento económico desigual de Ecuador. Se estima que aproximadamente 3.000.000 de ecuatorianos y ecuatorianas viven fuera del país y se localizan en Europa (España, Italia e Inglaterra, principalmente) o en los EEUU. La migración provoca entre sus consecuencias la separación, al menos temporal, de las familias y, en muchos casos, su desintegración definitiva.